Tesorero Ricardo Santos lo niega, pero controla con el poder del dinero el gobierno de Tlalnepantla

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Son más de SEIS MIL MILLONES DE PESOS que maneja una persona que ha provocado graves problemas en este Gobierno
Dicen los que conocen el municipio de Tlalnepantla, que en el gobierno de ese lugar, hay un personaje que llama la atención de quienes ahí acuden.
Un tal Ricardo Santos, del que se comenta, es el mandamás en el ayuntamiento, porque es nada menos que el tesorero, el que tiene bajo el colchón el billete grande.
Acorde con su cargo, don Ricardo es un servidor público de alta categoría, modosito, refinado, nada corriente, se viste elegante, Metalero de manual todo un “póser”, usa joyas carísimas pero lo más importante no es eso.
Lo que definitivamente lo distingue, es que con el control de las millonadas que maneja en la Tesorería (MÁS DE 6 MIL MILLONES DE PESOS), controla también a quien se le antoja dentro de la administración del alcalde Raciel Pérez Cruz.
Como quien dice, billete mata todo, porque ni por muy expertos que sean los funcionarios en su chamba, sin el dinero que trae Ricardo Santos -todo un rey Midas que “todo lo puede”- pueden hacer nada si él no autoriza la lana. Lo malo aquí es que son dineros del erario público.
Por lo mismo, ha de ser que el modosito tesorero, hace lo que quiere, trata como chancla a quien quiere y le vale tres hectáreas, porque sabe que el presidente municipal no le dará un jalón de orejas en la vida $ y, por lo tanto, los problemas al interior de su gobierno van en creciente; tumbos y retumbos, cambios y más cambios. En suma, no hay estrategia y mucho menos buen Gobierno.
Lo mismo aplica Ricardo Santos a los internos del gobierno de Tlalnepantla que a externos que le han brindado algún tipo de servicio al ayuntamiento.
Ese personaje tiene tanto poder, que también se siente facultado para regañar a quienes forman parte de la dirección de Comunicación Social, como a una tal Claudia Ballesteros, conocida por su experiencia en radio y prepotencia en el trato con la gente, al grado que exalumnos universitarios suyos no la bajan de déspota y autoritaria.
Se dice que cuando le cerraron la llave de la publicidad institucional a los medios, esa señora se limitó a decir que había un pago único para la prensa y ante la inquietud de los periodistas que preguntaron la razón de esa decisión, dijo que era por órdenes del tesorero.
Pero cuando tuvo que sostener su dicho delante del modosito funcionario, doña Claudia Prepotencia, perdón, Ballesteros, se encontró con la horma de su zapato, ya que negando lo que había mencionado, cambió su versión usando la palabra Tesorería, en lugar de tesorero.
Entonces el elegante sujeto reclamó airadamente a la “comunicadora”, a quien prohibió que lo involucrara en asuntos que no eran suyos, Ballesteros había querido minimizar sus palabras, pero le salió peor, porque Santos le aclaró cual rey francés absolutista que decía “el Estado soy yo”, “yo soy la Tesorería”.
A Ballesteros le salió mal su jueguito de falsedad y prepotencia.
Con ese tipo de cosas, con las facultades extraordinarias que tiene, Ricardo Santos demostró que cualquier servidor público, periodista o súper héroe de película, no puede competir con su poder, que emana del poder del dinero.
Otro ejemplo claro, es que se ayuda de gorilones (¿o serán Gigolos?) para apantallar e intimidar a quien se les ponga enfrente.
Un tipo musculoso, “mamey”, dicen algunos, el mismo que más parece salido del espectáculo “solo para mujeres”, que un funcionario, ataviado con cubrebocas para que nadie conozca su identidad, lleno de tatuajes como acabadito de salir del reclusorio, digamos un “don metiche”, sin tener vela en el entierro, eso sí, se pone muy gallito con los representantes de los medios, exigiendo explicaciones de por qué se publica que el presidente Raciel debe fajarse los pantalones para gobernar.
Lo que no se ponen a pensar estos personajes, es que todo el desfiguro que hacen, su arrogancia, prepotencia y actitudes groseras, es una auténtica burla para la ciudadanía de Tlalnepantla, que es la que paga impuestos y con sus impuestos, los sueldos de funcionarios que ponen en primer lugar andar en dimes y diretes, que atender con calidad a las y los tlalnepantlenses.
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