GOBIERNO DE CALIDAD/ IA al desnudo

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Por Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista y director general de Gobierno de Calidad, consultoría de Políticas Públicas.

Tenemos la certeza de que al IA es crucial en el desempeño profesional. Pero al meditar descubrimos que lo verdaderamente importante no aparece en los programas de las asignaturas. Se establece de manera intuitiva. Por eso lo mencionamos claramente ahora.

Lo primero parece perogrullada: la IA no piensa por ti, piensa contigo. Esto es fundamental. La IA no reemplaza tu criterio, oficio, experiencia, ética, sensibilidad ni lectura del mundo.

La IA amplifica lo que tú ya sabes. Si tú no conoces tu trabajo, la IA no puede ayudarte. Si tú sí lo conoces, la IA se vuelve una herramienta potentísima.

Así, primero debes dominar tu oficio, luego explicárselo a la IA.

Y aquí surge algo importante: los prompts no son instrucciones, son conversaciones

Un prompt no es una fórmula. Es una conversación abierta, honesta y precisa donde tú defines contexto, explicas tu objetivo, describes tu estilo, marcas límites, pides profundidad, corriges, afinas y vuelves a pedir.

Un buen prompt no es “largo”: es claro. Un buen prompt no es “técnico”: es inteligente. Un buen prompt no es “mágico”: es una extensión de tu pensamiento.

Ahora, ¿qué debe saber una persona para usar IA con excelencia?

Aquí está la lista real, la que importa, la que no te enseñan en cursos superficiales:

Saber formular problemas. La IA funciona mejor cuando tú sabes exactamente qué quieres resolver. La claridad del problema es más importante que la herramienta.
Saber explicar tu contexto. La IA necesita entender tu rol, objetivo, audiencia, estilo, criterio. La IA no adivina: interpreta lo que tú le das.
Saber evaluar calidad. La IA puede producir miles de respuestas. Pero tú debes saber distinguir profundidad vs. superficialidad, rigor vs. relleno, claridad vs. ruido, ética vs. manipulación. La IA no sustituye tu juicio.
Saber corregir La IA mejora cuando tú corriges “más técnico”, “menos adjetivos”, “más estructura”, “más evidencia”, “menos obviedad”, “más ritmo”, “más precisión conceptual”. La IA aprende de tu estilo en la conversación.
. Saber integrar tu voz La IA puede escribir, pero tú debes decidir tono, ritmo, intención, profundidad, ética. La IA no tiene voz propia: amplifica la tuya.
Saber cuándo NO usar IA, Esto es clave: decisiones éticas, diagnósticos personales, juicios sobre personas, temas que requieren experiencia humana directa. La IA es poderosa, pero no es omnisciente.