Menopausia: de los mitos y el miedo a decisiones informadas. El arte de disfrutar con estilo y sentido.

Susana Sánchez Segura
La falta de información y los temores sobre la terapia hormonal siguen condicionando la atención de millones de mujeres en América Latina, por ello, especialistas llaman a actualizar la conversación con base en la evidencia científica.
Explican que la menopausia ya no puede entenderse únicamente como el momento en que terminan los ciclos menstruales. Para millones de mujeres en América Latina, esta transición puede extenderse durante varios años, acompañarse de múltiples síntomas y tener efectos sobre la calidad de vida, el bienestar emocional y el desempeño laboral.
Además, entre los avances de la ciencia y la experiencia cotidiana de las mujeres persiste una brecha de información. En la región, la edad promedio de la menopausia se estima en 48.6 años y 65.68% de los profesionales de la salud recibe consultas frecuentes relacionadas con sus síntomas. Aun así, muchas mujeres llegan a esta etapa sin información suficiente para reconocer lo que ocurre en su organismo o saber cuándo buscar atención.
Una conversación que todavía está marcada por el miedo
El temor también alcanza a las alternativas terapéuticas. Un estudio publicado en 2025 encontró importantes vacíos de conocimiento sobre la terapia hormonal y una percepción marcada por el miedo entre mujeres en etapa climatérica.
A ello se suma un dato revelador: de acuerdo con una encuesta global de Ipsos realizada en 33 países, que incluyó a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, menos de la mitad de los adultos en la mayoría de estos países se consideraba bien informado sobre la menopausia.
En este contexto, especialistas reunidos por Abbott durante el Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Menopausia, en Río de Janeiro, plantearon la necesidad de actualizar la conversación regional y colocar la evidencia científica y las necesidades individuales de cada mujer en el centro de las decisiones.
“Ampliar la conversación sobre la salud de las mujeres implica reconocer que este periodo requiere una mirada integral que considere tanto sus efectos en la calidad de vida como las necesidades individuales de cada paciente. También es fundamental que la información científica y las alternativas disponibles formen parte de una conversación abierta entre quienes viven este proceso y los profesionales de la salud”, destacó el Dr. Álvaro Rojas, director médico regional de Abbott.
Más que sofocos: una etapa con múltiples manifestaciones
Uno de los principales retos es reconocer que la menopausia no se manifiesta de la misma manera en todas las mujeres. Además de los conocidos sofocos y sudores nocturnos, pueden presentarse alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo, dificultades de memoria y concentración, molestias articulares y síntomas urinarios y sexuales.
Los síntomas vasomotores, como los sofocos y sudores nocturnos, incluso pueden prolongarse durante años. Esta carga sintomática no es menor, un estudio realizado en 12 países de América Latina con más de 2,000 mujeres encontró una asociación entre una mayor intensidad de los síntomas menopáusicos, una menor calidad de vida relacionada con el trabajo y un menor desempeño laboral.
La dimensión del problema también trasciende el bienestar inmediato. Los cambios hormonales que acompañan esta etapa se relacionan con modificaciones en la salud ósea y cardiovascular, por lo que el seguimiento médico adquiere relevancia para identificar riesgos y necesidades particulares.
La terapia hormonal: ni miedo generalizado ni solución universal
La conversación sobre terapia hormonal ha estado marcada durante décadas por la interpretación de los resultados del estudio Women’s Health Initiative, publicado en 2002. Desde entonces, nuevos análisis y evidencia han contribuido a una discusión más amplia sobre sus posibles beneficios y riesgos.
La perspectiva actual pone mayor énfasis en la individualización: edad, momento de la menopausia, síntomas, antecedentes médicos, factores de riesgo y necesidades de cada paciente son elementos que deben considerarse antes de tomar una decisión.
Por ello, el reto no consiste en sustituir un temor generalizado por una recomendación generalizada. La terapia hormonal puede ser una alternativa para determinadas mujeres y situaciones clínicas, pero su indicación corresponde a una valoración médica individual.
Cerrar la brecha de información
La discusión adquiere particular relevancia en América Latina, donde persisten diferencias en acceso, capacitación médica, información y atención especializada. Los especialistas reunidos en Río de Janeiro coincidieron en que la salud menopáusica necesita mayor presencia tanto en la conversación pública como en las agendas de salud.
En este escenario, Abbott reunió a especialistas de Colombia, Chile, México, Perú, Brasil y Centroamérica para revisar los retos de la región y compartir información sobre las alternativas disponibles para el manejo de esta etapa.
El desafío de fondo es mayor que hablar de una terapia específica. Se trata de conseguir que la menopausia deje de ser una etapa rodeada de silencios, mitos y temores y se convierta en una oportunidad para que las mujeres conozcan mejor los cambios de su organismo, identifiquen sus necesidades y tengan conversaciones informadas con profesionales de la salud.
Porque hablar de menopausia con mayor ciencia no significa ofrecer una respuesta única para todas las mujeres. Significa, precisamente, tener mejores herramientas para que cada una pueda tomar decisiones acordes con su propia salud y su historia de vida.

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