Canasta básica en movimiento: así cambian los hábitos de consumo

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Para millones de mexicanos, llenar el carrito del supermercado se ha convertido en un ejercicio de ajuste constante. El costo de la canasta básica alimentaria ha mostrado incrementos relevantes que presionan la economía de los hogares.

 De acuerdo con el INEGI, al 12 de enero de 2026, el valor mensual de la canasta alimentaria por persona se ubica en 2,467.15 pesos en zonas urbanas y 1,854.39 pesos en zonas rurales. Si se considera la línea de pobreza por ingresos, que contempla también bienes y servicios no alimentarios, ésta asciende a 4,818.14 pesos en zonas urbanas y 3,451.13 pesos en zonas rurales, lo cual refleja un nivel de ingreso que millones de mexicanos no logran alcanzar mensualmente.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) reportó que entre 2018 y 2024, el valor de la canasta básica alimentaria creció más del 50 %, una señal clara de la presión constante que enfrentan los precios de los alimentos esenciales.

Esa tendencia al alza se ha mantenido en el corto plazo. De acuerdo con el monitoreo más reciente de la Profeco, publicado en enero de 2026 como parte de su programa Quién es Quién en los Precios, varios de los 24 productos esenciales que conforman la canasta básica registran precios elevados o con incrementos sostenidos.

 Entre los que más presionan el gasto familiar están el aceite vegetal, el huevo, la tortilla, el pollo, el arroz, el frijol y la carne de res. Por ejemplo, el kilo de carne de res supera los 124 pesos, el de huevo ronda los 45 pesos, y la tortilla se encuentra en promedios de 17 pesos por kilo.
 “El encarecimiento de la canasta básica no es un dato abstracto, se traduce en decisiones reales en cada hogar. Estamos viendo que los consumidores están reorganizando su economía mensual para priorizar el gasto esencial”, señala Luis Rangel, Vicepresidente de Crédito en Kueski, empresa mexicana de servicios financieros digitales que ha otorgado más de 35 millones de préstamos.
 De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del INEGI, más de una tercera parte del gasto corriente mensual de los hogares mexicanos (37.7 %) se destina a alimentos y bebidas lo que evidencia que cualquier incremento en los precios de productos esenciales tiene un impacto inmediato en la economía doméstica y en las decisiones de consumo.

La canasta básica ya no es solo un dato económico, refleja con claridad los desafíos reales que enfrentan millones de hogares en México. El encarecimiento constante de sus productos plantea retos urgentes para el bienestar social.

El papel del crédito

Durante años, resolver una emergencia financiera implicaba recurrir a opciones como pedir dinero a familiares, acudir a prestamistas informales, o, para quienes calificaban, solicitar préstamos bancarios. Sin embargo, estas alternativas no siempre fueron accesibles, sostenibles y seguras para una gran parte de la población. El 54 % de los usuarios de Kueski dependía únicamente de fuentes informales de crédito antes de acceder a la plataforma, lo que refleja las barreras estructurales para acceder al sistema financiero formal.

Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 del INEGI y la CNBV, cerca de 8 de cada 10 adultos en México contaban con al menos un producto financiero formal, lo que significa que más de una cuarta parte de las personas aún está fuera del sistema financiero.

En ese contexto, el crédito digital se ha consolidado como una opción viable para muchas personas que buscan liquidez sin recurrir a instituciones bancarias o mecanismos tradicionales que implican trámites complejos o condiciones restrictivas.

“Hoy, el crédito digital permite que personas no bancarizadas accedan a soluciones más ágiles. El 21 % de nuestros usuarios usa préstamos personales o financiamiento de bienes y servicios en quincenas para organizar sus finanzas”, explica Luis Rangel.

Además, el impacto de este tipo de herramientas va más allá del corto plazo. El 71 % de los usuarios de Kueski afirma que, gracias al historial generado a través de la plataforma, ha podido acceder posteriormente a un mayor monto de financiamiento u otros productos financieros, lo que sugiere que el crédito digital puede funcionar también como puente hacia la inclusión financiera.

 Estos datos reflejan cómo plataformas de crédito digital como Kueski no solo ayudan a cubrir desajustes financieros o a comprar bienes y servicios sin necesidad de pagarlos todos de inmediato, sino que también permiten construir historial y acceder, con el tiempo, a más opciones formales. En un país donde muchas personas siguen fuera del sistema financiero, estas herramientas ofrecen una vía concreta hacia mayor estabilidad económica.

El aumento en el costo de la canasta básica no es solo un dato económico, tiene implicaciones directas en la forma en que los hogares organizan su día a día. Cuando los precios crecen más rápido que los ingresos, mantener el equilibrio financiero requiere mayor planeación, priorización y uso consciente de las herramientas disponibles. En este contexto, opciones como el crédito digital o los esquemas de pago diferido pueden funcionar como mecanismos de apoyo para administrar mejor el flujo de efectivo, siempre que se utilicen con claridad y responsabilidad. Más que resolver el problema de fondo, estas herramientas permiten ganar margen de maniobra frente a un entorno económico cada vez más exigente.