CAOS, MANIFESTACIONES Y DESCONTENTO EN NAUCALPAN

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• Todas las voces deben ser escuchadas para que decisiones y obras no sean en perjuicio del tiempo y economía de ciudadanos

Caos, incertidumbre y negligencia se han fundido en un mismo problema, al convertirse en un gigantesco estacionamiento la vialidad Luis Donaldo Colosio, que desde años atrás ya era intransitable y ahora es un infierno para los automovilistas, choferes del transporte público y pasajeros.

Sin haber considerado las necesidades de traslado de la gente y sin darle opciones para su movilidad, en esa vialidad primaria que conecta a Naucalpan con la zona metropolitana del Valle de México y Toluca, se realiza una obra de rehabilitación que la mejorará, pero que mientras se ejecuta, ha desbordado el desorden, complicando el paso de quienes la utilizan cotidianamente.

De por sí, la avenida Colosio ya arrastraba graves problemas de saturación, sobre todo durante las mañanas cuando la gente se desplaza para sus actividades diarias, con una gran lentitud para bajar al Periférico Norte.

Las autoridades no previeron con una visión a futuro que esa importante vialidad, padecería de tránsito lento, debido a que por ahí se encuentra la conexión de los naucalpenses con las capitales, tanto del país como del Estado de México.

Sin embargo, se determinó por el deterioro ante los miles de vehículos que pasan por ese lugar, intervenir la avenida Colosio, una obra necesaria, pero que ha venido a sumar problemas que impactan negativamente en la calidad de vida de los ciudadanos.
Hizo falta que se buscaran alternativas, para que la obra logre su objetivo de beneficiar a la población, sin perjudicar su tiempo, porque con la vialidad estrangulada, los empleados que van a sus trabajos, sufren descuentos y amenazas de despidos, por no llegar a tiempo.

También es una situación complicada para las personas que requieren atención médica urgente, en algunos casos, auténticas emergencias, encontrando detenida la vialidad.
Y no hay que olvidar que sobre la avenida Colosio, también hay centros hospitalarios, por lo cual la vida de los pacientes puede estar en mucho riesgo.

Otro tema que incide de forma inadecuada, es el de la contaminación ambiental, acrecentada por los cuellos de botella que se han generado, haciendo que los vehículos quemen combustible inútilmente, al no poder avanzar.

Y aunque obras de este tipo se requieren para una movilidad más digna, hoy la gente vive la urgencia de tener una forma de moverse sin ver mermada su salud y economía, decisiones que no afecten su tiempo y su bolsillo.

Tal vez ha llegado la hora de que esa apertura que la 4T dice tener hacia el pueblo, se materialice sumando a la gente al diálogo y a la toma de decisiones, para que las obras de gran calado como la de la avenida Colosio, se decidan con un consenso donde todas las voces sean escuchadas.

Y si a todo lo anterior le sumamos las manifestaciones realizadas por los propios naucalpenses donde se han instalado parquímetros, como en Ciudad Satélite y en la que el alcalde Isaac Montoya afirma que no va a dar marcha atrás pese a la mesa de diálogo propiciando bloqueos no solo en el área comercial sino en la zona azul, Naucalpan está al rojo vivo en inconformidades por decisiones tomadas al margen del pueblo.

En las manifestaciones, reuniones y pronunciamientos los vecinos, la sociedad en general externan su rechazo a las medidas que últimamente se han tomado “se han tomado de manera unilateral por el gobierno local faltándole el respeto a la sociedad”, señalan habitantes de la zona de Sátelite.
En eso precisamente consiste la verdadera democracia, en que los ciudadanos no sean solo espectadores de los cambios sino que sean parte activa de ellos.