Conducta violenta del edil Fernando Flores, digna de un vulgar pandillero y ahora, se disculpa el señor…

Muy lamentable es que haya alcaldes como Fernando Flores, que se crean una especie de monarcas absolutistas
Entre quienes tienen un cargo de elección popular, suele suceder que de pronto se trasladan con su imaginación a diferentes épocas y lugares, sintiéndose dueños no solo del municipio que gobiernan sino también de la vida de la gente.
Tal es el caso del alcalde panista de Metepec, Fernando Flores, quien recientemente “se lució” con un bochornoso espectáculo, producto de su prepotencia y actitud caciquil.
Fernando Flores, supuestamente uno de los mejores presidentes municipales del Estado de México y del país (así lo dicen las encuestas a modo que le favorecen), irrumpió de forma violenta en un club deportivo, acompañando de sus escoltas fuertemente armados, supuestamente para meter paz en ese lugar en el que había una trifulca.
El edil se quiso poner el traje de héroe, ya que en ese lugar había familiares suyos y entonces para salvar a los suyos, en lugar de pacificar la situación, provocó más violencia, con los golpes y amenazas que repartió, junto con sus gorilones que le cubren las espaldas.
Muy lamentable es que haya alcaldes como Fernando Flores, que se crean una especie de monarcas absolutistas, para hacer con la gente lo que les venga en gana, violando sus derechos y poniéndolos en grave riesgo de resultar lesionados o de perder la vida.
Se han formado cacicazgos, no solo en Metepec sino también en otras demarcaciones mexiquenses, en los que los presidentes municipales quieren ser jueces, héroes de cómics, caballeros de la mesa redonda, discípulos de Chucho el Roto, dobles de Rambo y Terminator.
Pero en la realidad, lo único que muestran es una arrogancia con la que rompen en pedazos las leyes que dicen defender y a las que juraron lealtad y respeto cuando tomaron posesión, haciendo un papel de gángsters que los hace creer que las diferencias se resuelven con la ley del talión, ojo por ojo y diente por diente.
Y ese es el actuar de Fernando Flores, quien se cree juez y parte, llegando a un club deportivo como si fuera un elemento de la mafia, que requiere intimidar para solucionar los problemas.
Esos cacicazgos lastiman profundamente la dignidad de las personas, porque se sienten con la atribución de que todo mundo tiene que bajar la cabeza y arrodillarse a su paso, lo que no cabe en un sistema democrático como el que el alcalde dice defender.
Fernando Flores y otros, son el vivo ejemplo del abuso del poder, de gente que teniendo un cargo temporal, se conducen como si el puesto fuera eterno ellos los reyes y los ciudadanos los súbditos que les deben obedecer ciegamente.
La reprobable conducta de Fernando Flores, hace que se degrade a sí mismo, que de representante de una comunidad tan importante como Metepec, actúe como un vulgar pandillero e imitador del crimen organizado.
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