Grupos de presión generan clima de inestabilidad para hacerse de candidaturas y cargos

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  • En Ecatepec una diputada ha desbaratado el tejido social por su ambición

  • Los grupos internos, no importa que no lo admitan, hacen demostraciones de fuerza para asir posiciones para el proceso electoral.

Previo al arranque de las campañas para las presidencias municipales y escaños en el Congreso del Estado de México, la tensión crece, movida por intereses políticos que meten presión y se encuentran detrás de movilizaciones con supuestas causas sociales y defensa de los derechos de la ciudadanía.

Tal es el caso de Ecatepec, donde tuvo lugar la “marcha del silencio”, misma que emulando a la que tuvo lugar en el movimiento estudiantil de 1968, desbordó las calles para exigir seguridad para los habitantes de esa demarcación.

Sin embargo y aunque en esa ciudad existe un elevado nivel de comisión de delitos, las airadas protestas surgen como hongos en tiempo de lluvias por todas partes, justo cuando hay tiempos electorales.

Y es que la disputa por el poder en Ecatepec ha pasado por encima de todo y de todos, perjudicando principalmente a la gobernadora, Delfina Gómez Álvarez, ante el clima de desestabilización que la diputada Azucena Cisneros ha generado, debido a la falta de acuerdos políticos entre los grupos internos del partido morena, el cual hoy gobierna el municipio, pero se encuentra muy cerca de perder la elección, precisamente por los constantes enfrentamientos y manifestaciones que ella y el grupo político morenista al que pertenece, han provocado.

La encarnizada guerra que viven los seguidores del alcalde con licencia y candidato a diputado federal, Fernando Vilchis, con las huestes del senador, Higinio Martínez y otros grupos de morenistas que no comulgan con uno ni otro, están provocando una polarización de la que solamente sacará provecho la oposición.

Los grupos internos, no importa que no lo admitan, hacen demostraciones de fuerza para asir posiciones para el proceso electoral, siendo una copia al carbón de las luchas intestinas que en su tiempo vivía el PRD, donde sus tribus internas se daban con todo para quedarse con las candidaturas y cargos públicos.

Otro caso es el de Atizapán de Zaragoza, donde ante la realización de una obra pública, consistente en la habilitación de un puente vehicular en la zona aledaña a los límites con el municipio de Tlalnepantla, sobre la carretera Lago de Guadalupe, se efectuó un bloqueo en protesta por el “ecocidio” que implica que serán derribados árboles para poder edificar el puente.

Pero aunque la obra del puente vehicular no tiene otro fin sino el de agilizar el paso de vehículos en una zona en la que se forman cuellos de botella, los que se dedican al golpeteo político, argumentan un gran crimen contra la naturaleza, cosa que no corresponde con la realidad, puesto que en ese lugar no hay grandes cantidades de árboles y los que sean retirados de ahí, serán reemplazados por una campaña de reforestación, tal y como establecen las leyes vigentes.

El asunto en ambos casos es para los supuestos inconformes, atacar para tratar de desprestigiar y causar un daño lo más grande que se pueda en la imagen pública de quien gobierna, en Ecatepec, perjudicando a la gobernadora Delfina, por la insistencia en que no hay seguridad y en Atizapán, al alcalde, Pedro Rodríguez, quien seguramente será el candidato de su partido, enfilándose hacia su reelección.