Lila Downs celebra a los muertos con música, baile y una ofrenda llena de historia en el Auditorio Nacional

Aurora Vargas
La música también puede ser una forma de recordar a quienes ya no están. Así lo demostró Lila Downs la noche de ayer en el Auditorio Nacional, donde convirtió su tradicional concierto de Día de Muertos en una celebración de las raíces mexicanas, los grandes referentes de la música y los afectos que permanecen más allá de la vida.
El altar instalado a un costado del escenario reunía fotografías de figuras que dejaron huella en la cultura popular, como Lola Beltrán, Pedro Infante, José Alfredo Jiménez y Juan Gabriel. Pero este año también hubo espacio para una estrella internacional: Dolly Parton, cuya imagen ocupó un lugar especial en la ofrenda. La artista oaxaqueña recordó además al recién fallecido político Cuauhtémoc Cárdenas.
“Vamos a pedirles a ellos que sigamos con un corazón lleno de felicidad porque somos mexicanos”, expresó Downs ante el público.
El espectáculo comenzó a las 19:09 horas con una frase que marcó el espíritu de la noche: “¡Que vivan los muertos y que vivan los vivos!”. Desde entonces, el recinto se convirtió en un espacio donde la nostalgia convivió con el baile y la alegría.
No era solamente un concierto. Las flores de cempasúchil adornaban la base del micrófono, los músicos y bailarines lucían maquillaje de calavera y las catrinas recorrían el escenario mientras la cantante construía un recorrido musical por distintas expresiones de la identidad mexicana.
El arranque llegó con “Fantasmas”, de Humbe, para continuar con “Mal de Amores”, “La Pesca” y “La Martiniana”. En esta última interpretación, Downs dejó el escenario y subió las escaleras del Auditorio Nacional acompañada por un arpista, acercándose al público para compartir la canción desde otro lugar del recinto.
La celebración tomó fuerza con “La Cumbia del Mole”, uno de los momentos en que la cantante invitó a los asistentes a bailar y acompañarla. Después llegó “Zapata se Queda”, con bailarinas caracterizadas como adelitas, en una puesta que mezcló historia, música y tradición.
El repertorio también abrió espacio para canciones como “El Último Trago” y “Cruz de Olvido”, además de colaboraciones especiales. La rapera mexicoestadounidense Snow Tha Product subió al escenario para interpretar “Cambias mi Mundo”, mientras que Mariana Seoane acompañó a Downs en “Por un Mal Amor”. La actriz y cantante agradeció la invitación y contó que pudo colocar la fotografía de su madre en el altar.
Entre “Tumba 7”, “La Pochota” y “La Llorona”, el escenario mantuvo su movimiento con catrinas bailarinas y una banda femenina de viento integrada por saxofones, clarinetes, trompetas y tuba.
“Estamos honrando y cantándole a nuestros difuntos porque sin cariñito no hay vida”, dijo la intérprete, quien ha convertido esta celebración en una tradición desde 2015.
10 mil localidades del Auditorio Nacional se agotaron para una noche que tuvo como protagonista la memoria, pero también el orgullo de las tradiciones mexicanas.
Para el cierre, Downs llevó un pedazo de Oaxaca al escenario con una referencia a la Guelaguetza. Compartió con el público tlayudas enviadas por su madre y paliacates que los asistentes agitaron mientras sonaba “Mezcalito”.
Así terminó una celebración en la que Lila Downs recordó que el Día de Muertos no es únicamente una fecha para mirar hacia la ausencia, sino también una oportunidad para cantar, bailar y mantener vivos los recuerdos de quienes forman parte de nuestra historia.


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