Un despropósito, exigir la destitución de la líder estatal de morena

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Luz Ma Hernández destacó en Conferencia que la transformación se defiende con territorio, organización, formación política y resultados.
Ahora resulta que la crisis que enfrenta el partido morena es culpa de la dirigencia estatal que encabeza Luz María Hernández Bermúdez, cuando son otros los factores que han causado esa situación.
Los alcaldes y legisladores que exigen su salida, son justamente los mismos que en nada están abonando a fortalecer a su partido, sino lo contrario.
Los compromisos incumplidos que han levantado la inconformidad ciudadana en varias demarcaciones, no vienen del comité estatal de morena sino de las malas decisiones de funcionarios, presidentes y presidentas municipales, así como de la frivolidad de legisladores que solo buscan atraer reflectores y no tienen en ocasiones siquiera una iniciativa presentada.

La falta de seguridad pública, de obras y servicios de calidad en los municipios, han provocado el desencanto de la gente, lo que nada tiene que ver con las decisiones que se toman por parte de la dirigencia morenista.
Tampoco se puede culpar a Luz María Hernández, de las pugnas internas entre liderazgos y las desmedidas ambiciones de poder de quienes los encabezan.
Ha trascendido que la próxima llegada de Higinio Martínez a la presidencia de la mesa directiva del Senado, marcará un enorme contrapeso con gente que no comparte su visión política y ya se levantaron para hacer ruido.
El tema toca hasta lo más alto de la cúpula morenista, ya que se habla de que Higinio Martínez, trae la bendición de la presidenta Claudia Sheinbaum y tendrá carta abierta para la selección de los perfiles de quienes se convertirán en candidatos en el Estado de México.
Y en contraparte, diputados con poder como Francisco Vázquez y otros actores políticos del Palacio de Lerdo, dicen a grito abierto que las candidaturas las definirá la gobernadora Delfina Gómez y nadie más.
Pero este choque entre morenistas, no nació del estatal que dirige Hernández Bermúdez, sino muy probablemente de las diferencias que hoy pueden existir entre la jefa del ejecutivo federal y nada menos que el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Lo que está claro, es que mientras aquellos que tienen urgencia de ver fuera a Luz María Hernández, solo se dedican a hacer críticas infundadas, ella realiza su trabajo político de forma responsable y con resultados.
De lo anterior es prueba contundente su labor territorial, al haber llevado a cabo 143 asambleas informativas, en defensa de la soberanía nacional y de la Cuarta Transformación.
Las asambleas tienen un significado profundo, porque unen a la militancia, le dan motivación y le brindan ánimo, ponen a trabajar a los equipos como uno solo, aunque se trate de los que tienen fricciones.

Además, como nadie lo había hecho, Luz María se ha preocupado y ocupado de que los morenistas adquieran herramientas que los capaciten y preparen para enfrentar cualquier desafío, a través de talleres de formación política.
No hay caprichos detrás de su actuar, sino la realización de actividades que un verdadero líder debe promover para bien de su gente.
Así de sencillo, así que por todo lo anterior, es una completa estupidez exigir la destitución de la presidenta de morena en el Estado de México que ha transmitido fielmente el trabajo trazado desde la cúpula del CEN de Morena y el Instituto Nacional de Formación Política.
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