“No queremos que se diga que estamos orientando”: Sheinbaum evita respaldar a alguno de los dos candidatos presidenciales en Colombia

La presidenta Claudia Sheinbaum evitó este miércoles expresar respaldo a alguno de los candidatos que disputarán la presidencia de Colombia en la segunda vuelta electoral del domingo, aunque manifestó su deseo de que en el resultado “gane el pueblo” colombiano.
“Es complejo para mí hablar de uno u otro candidato porque no quisiéramos previo a la elección que se dijera que nosotros estamos orientando por nadie. Pero sí puedo decir que gane el pueblo de Colombia. Que ganen los pueblos siempre”, declaró la mandataria al ser consultada sobre los comicios colombianos.
Sin pronunciarse por ninguno de los aspirantes, Sheinbaum subrayó la importancia de respetar la decisión de los ciudadanos colombianos y expresó su confianza en que el proceso electoral concluya con un resultado favorable para la población del país sudamericano.
Las declaraciones de Sheinbaum ocurren a pocos días de la segunda vuelta presidencial en Colombia, prevista para el 21 de junio, en la que se enfrentarán el candidato izquierdista Iván Cepeda y el aspirante ultraderechista Abelardo de la Espriella.
En la primera vuelta, De la Espriella obtuvo 10.3 millones de votos, mientras que Cepeda consiguió 9.7 millones, en una contienda que ha polarizado el debate político y económico del país sudamericano.
La elección enfrenta dos propuestas de país marcadamente distintas. De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, plantea un programa centrado en el ajuste fiscal, la reducción del tamaño del Estado y la recuperación de la industria petrolera.
Por su parte, Cepeda propone continuar la línea progresista iniciada por el presidente, Gustavo Petro, y liderar una “revolución económica y social” orientada a reducir la pobreza y la desigualdad, impulsar la producción agropecuaria y diversificar la economía colombiana.
El próximo mandatario recibirá una economía que enfrenta desafíos como el aumento de la deuda pública, el deterioro de las cuentas fiscales y la desaceleración de la inversión extranjera, factores considerados clave para la financiación de programas sociales y el crecimiento económico.

